Definición
Una bonding curve es una regla formal de fijación de precios que define cómo cambia el precio de un token a medida que su oferta en circulación aumenta o disminuye. Suele expresarse como una función matemática integrada en un smart contract, lo que garantiza que cada operación de compra o venta se ejecute a un precio determinado únicamente por la oferta actual de tokens. Como la fijación de precios es determinista y programática, los participantes pueden anticipar cómo evolucionará el precio del token a medida que la oferta se mueve a lo largo de la curva.
En DeFi, las bonding curves se utilizan a menudo para automatizar la emisión y el rescate de tokens, así como la provisión parcial de liquidez, sin depender de los libros de órdenes tradicionales. La curva puede diseñarse para que sea convexa, cóncava o por tramos (piecewise), lo que determina con qué intensidad responde el precio a los cambios en la oferta e influye en la distribución de tokens y en la dinámica de formación de capital.
Contexto y uso
Las bonding curves aparecen con frecuencia en diseños de tokenomics para un Token Launch, donde los participantes tempranos y tardíos se enfrentan a precios diferentes según la forma de la curva. La función subyacente determina cuánto capital debe entrar en el sistema para mint nuevos tokens y cuánta cantidad de valor puede retirarse cuando los tokens se burn, afectando directamente a la percepción de equidad y sostenibilidad del modelo.
Cuando se integran con una Liquidity Pool u otros mecanismos automatizados, las bonding curves influyen en el Price Impact al definir cuán sensible es el precio del token a las operaciones marginales o a los cambios en la oferta. En el contexto más amplio de DeFi, actúan como un concepto fundamental para los experimentos en ventas continuas de tokens, liquidez en manos del propio protocolo (protocol-owned liquidity) y arquitecturas alternativas de market-making que se basan en reglas de fijación de precios transparentes y on-chain.